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Los abajo firmantes contratamos una expedición paga para escalar el Aconcagua con Gabriel Cabrera a principios de enero del 2004. Queremos hacer públicos los siguientes hechos:
- Los dos guías de montaña prometidos por Cabrera no fueron parte del grupo de guías. Se los sustituyó por guías de trekking. De acuerdo a las reglamentaciones del Parque Provincial Aconcagua, los guías de montaña pueden llevar clientes hasta la cumbre, los guías de trekking, en cambio, sólo pueden acompañarlos o guiarlos desde la entrada al parque (Horcones) hasta el campamento base. Pueden asistir a guías de montaña más arriba del campamento base, pero no ir solos con clientes. Lo que es peor, ambos guías de trekking realizaban su primer ascenso a la montaña. Tres clientes decidieron volver el día de ataque a cumbre. Ninguno de ellos fue guiado hasta el campamento (Berlín) por guías, volvieron solos ya que los guías estaban ocupados haciendo su primer cumbre en el Aconcagua. Uno de los tres era un hombre de más de sesenta años y no había detrás de él ningún guía cerrando la formación –como es de rigor-, así que cuando decidió volver, nadie se enteró de ello.
- Los dos jóvenes que nos guiaron desde Horcones (entrada al parque) hasta el campamento base son los sobrinos de Cabrera. Ellos no tienen título de guías de trekking como lo requieren las reglamentaciones del parque. Además, los muchachos ingresaron al parque como “investigadores” para evitar pagar el permiso de ingreso. Claramente, esto no es cierto dado que ambos dedicaron su estadía a guiar clientes –ilegalmente-, no a hacer investigación científica.
- Cabrera no emitió ni una sola factura a ninguno de los expedicionarios, pese a que las mismas le fueron solicitadas. Esto implica una clara violación a la legislación impositiva argentina
- Algunos de las bolsas de almuerzo que recibiéramos para días de caminata, contenían golosinas vencidas con más de un año. Claramente, sobras del año anterior.
- A pesar de que el sitio web de Gabriel Cabrera dice textualmente: “Nosotros transportaremos todas las cargas al comienzo de la temporada, por lo cual Ud. no sólo no tendrá que montar el campamento sino tampoco que esperar que nosotros lo hagamos en un momento de extrema fatiga. Ya para esta temporada, nuestros campamentos de altura serán montados y cuidados por un guía-guardia, y agua hirviendo estará pronta cuando Ud. llegue. Por este motivo habrá donde dejar cualquier cosa que Ud. lleve en las primeras caminatas de aclimatación. Somos la única compañía que trabaja de esta manera”
Nosotros no encontramos carpas montadas en ninguno de los campamentos de altura. Y no es que tuvimos que esperar que las montaran, sino que tuvimos que montarlas nosotros. Tampoco encontramos agua, ni fría ni caliente, ni comida. En los cuatro días que permanecimos en la montaña propiamente, sólo una vez los organizadores nos dieron una comida caliente. Todas las demás, debimos cocinar nosotros lo que llevábamos en las mochilas. Sólo una vez también, nos dieron una carga de nieve para fundir, todas las demás –y se requieren unas cuatro cargas de nieve por carpa por día- las procuramos nosotros.
El día de cumbre, partimos sin recibir ni un té ni una galleta. Somos todos experimentados campamentistas y estábamos perfectamente preparados a dar una mano, más allá de lo que dice el contrato por el que pagamos. Pero el problema es que las manos fueron siempre nuestras y sólo nuestras.
Tampoco hubo nunca guardias en los campamentos de altura, por lo que no pudimos hacer uso de la primera caminata de aclimatación para llevar equipo y asi dividir la carga del segundo día.
- El equipamiento de los clientes no fue chequeado en Mendoza. Como consecuencia, uno de los miembros de le expedición subió hasta la cumbre sin botas dobles plásticas, violando las reglamentaciones del parque que claramente las exigen en forma obligatoria, por el riesgo de congelamiento que no usarlas implica.
- Con la excepción de Gabriel Cabrera, ninguno de los miembros de su equipo habla una sola palabra de inglés. Y el inglés de Cabrera es tan básico, que dos expedicionarios londinenses (la expedición anterior a la nuestra) fueron sorprendidos cuando se los despertó en la madrugada del día de cumbre, pues habían entendido que ese era un día de descanso.
- Dos de los miembros de nuestra expedición subieron por la vía llamada “Falso Polaco”. Se les dio una carpa de tres estaciones –no cuatro- y sin marca
- El sitio web de Cabrera dice textualmente “…nuestras cenas o comidas incluyen todo sin límite, incluyendo agua mineral, bebidas y vinos finos o cervezas”
La realidad, es que nosotros tuvimos que pagar los vinos y las cervezas en la cena de despedida final del grupo en el hotal de Penitentes.
- El sitio web de Cabrera dice textualmente: “…no hay limitación de peso en el equipo personal que transportarán para Ud. las mulas. Nosotros proveeremos de bolsos grandes, adecuados para ello”
Esto tampoco ocurrió. Algunos de nosotros teníamos bolsos de nuestra propiedad los usamos, otros debieron cargar una parte ellos mismos en sus mochilas (40 kms). Algunos de nosotros tuvimos suerte y nuestros bolsos volvieron sanos, otros los recuperaron destrozados.
- Cabrera nos indicó que en toda oportunidad que nos encontráramos con los guardaparques les dijéramos que veníamos solos, sin guía, lo que no es verdad. Si esto está relacionado con el tema impuestos o no, no podemos afirmarlo, pero el hecho es que se nos instruyó a mentir reiteradamente a las autoridades del parque.
Firmado,
Silvio Molina (Italy/Brasil)
Bernardo Frau (Argentina)
Robert Gardner (USA)
Celso Sugiyama (Brasil)
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